Escuelas de Comunicación
Formación para narrar el territorio desde adentro
Las Escuelas de Comunicación son el tercer gran proyecto de FotoCultura, diseñado para llevar procesos de formación en fotografía, audiovisual y periodismo escrito a distintas regiones de Colombia, especialmente aquellas más alejadas de los centros urbanos. Esta iniciativa busca democratizar el acceso a la comunicación, brindando a jóvenes y comunidades herramientas para contar sus propias historias desde su perspectiva y experiencia territorial.
A través de un modelo mixto de formación —virtual en su fase inicial y presencial en su consolidación— se crean estaciones de aprendizaje y creación colectiva, donde se gestan narrativas propias, sensibles y profundamente conectadas con las realidades locales.
Una experiencia que nace en la Amazonía
La experiencia pionera de este proyecto se desarrolla en Taraira, un municipio amazónico del departamento del Vaupés, donde jóvenes indígenas y colonos han participado activamente en la creación de su propia Escuela de Comunicación. Allí, a través de talleres y procesos continuos, han producido contenidos que ya han circulado en distintos escenarios regionales y nacionales, posicionando sus voces en el mapa de la comunicación comunitaria del país.
Comunicación como camino de vida
Además de la formación técnica, uno de los mayores desafíos de este proyecto es que las Escuelas de Comunicación se conviertan en espacios autosostenibles, donde los participantes aprendan a gestionar recursos, circular sus producciones y emprender con medios independientes, transformando la comunicación en una opción de vida digna y creativa.
¿Qué hacen las Escuelas de Comunicación?
- 📸 Forman a jóvenes y comunidades en creación visual y narrativa.
- 🧭 Promueven el reconocimiento del territorio a través de la comunicación.
- 🤝 Fortalecen procesos organizativos comunitarios con enfoque en medios.
- 🌱 Impulsan la sostenibilidad a través de la gestión cultural y el emprendimiento.
Las Escuelas de Comunicación son una apuesta por descentralizar la voz, por empoderar a quienes históricamente han sido narrados por otros y por construir una red de narradores territoriales que hablen desde la raíz.